
Con más de 500 años de historia, este salón de una casa de campo situada al norte de España ha sido transformado en el lugar perfecto para descansar y desconectar del ruido y la contaminación de la ciudad.

Un trabajo de renovación llevado a cabo por Irene, de Blanco Metro, que ha elegido las pinturas ecológicas de Graphenstone para hacer el espacio más amplio y luminoso.
Con una gran cubrición, AmbientPro+ ha hecho desaparecer el naranja original de las paredes. Además, gracias a su fórmula fotocatalítica, esta pintura absorbe CO2, gases contaminantes y olores, mejorando la calidad del aire.

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